
En las últimas décadas, la lógica punitiva se ha ido imponiendo en todas las esferas de la sociedad. Dentro del Estado, hemos asistido a un endurecimiento de las penas y a un crecimiento del número de efectivos de la policía, que además ha aumentado su poder y disfruta de más presupuesto y más armamento. Entre la opinión pública, basta echar un vistazo a las redes sociales para ver cómo se exigen rabiosamente penas de cárcel y se expresa el deseo de que cualquier persona que haya cometido un delito o sencillamente sea sospechosa de ello sea apalizada, violada e Incluso asesinada. ¿Por qué se ha llegado a esto? ¿Cómo se ha instalado esta lógica punitiva?
En Políticas del castigo, Alberto Cordero explora la evolución y el auge de este fenómeno, rastrea sus posibles causas y analiza sus potenciales consecuencias. Enfrentadas a un punitivismo hipertrofiado y corrosivo que parece ser el discurso preferido de políticos y opinadores y lastradas por una falta de imaginación política cada vez más acuciante, las alternativas parecen escasas. Pero existen. Desde la tradición abolicionista del sistema penitenciario y policial, Cordero da pistas sobre las posibilidades de poner en marcha otra forma de relacionarnos, de reparar los daños y de hacer justicia.

Matthew Lieberman, Professor of Psychology, University of California Los Angeles (UCLA) explora investigaciones innovadoras en neurociencia social que revelan que nuestra necesidad de conectarnos con otras personas es aún más fundamental, más básica, que nuestra necesidad de comida o refugio. Lieberman sostiene que la necesidad de acercarnos y conectar con los demás es uno de los principales motores de nuestro comportamiento, y nuevas investigaciones muestran que nuestro cerebro reacciona al dolor y al placer sociales de manera muy similar a como lo hace con el dolor y el placer físicos. Tenemos una capacidad única para leer la mente de otras personas, para descubrir sus esperanzas, miedos y motivaciones, lo que nos permite coordinar eficazmente nuestras vidas. Además, la percepción más íntima de quiénes somos está estrechamente relacionada con las personas y los grupos importantes de nuestra vida. Esta conexión suele llevarnos a refrenar nuestros impulsos egoístas por el bien común. Estos mecanismos dan lugar a comportamientos que pueden parecer irracionales, pero que en realidad son solo el resultado de nuestra profunda conexión social.

La estructura de este libro es particular por varios motivos. En primer lugar, está basado en entrevistas hechas a partir de un esquema común de preguntas que incluyeron también aspectos singulares de cada experiencia y contexto. En segundo lugar, estas entrevistas fueron hechas por estudiantes y graduados/as de la carrera de psicología y de la maestría en Intervención psicosocial de la universidad Icesi, que de un modo u otro habían mostrado interés en este campo, siendo por tanto esta participación registrada en el texto, con la anuencia de las personas entrevistadas, como coautorías. Aquí puede verse.

Los barrios fueron una de las preocupaciones que dieron origen a la medicina social en el siglo XIX, y a la vez constituyen el principal referente territorial de la salud comunitaria de finales del XX y XXI. Mapeamos activos de salud en los barrios y nos preocupamos por las diferencias en esperanza de vida entre barrios. Aspiramos a reforzar la participación comunitaria en el barrio y a empoderar a su vecindario en el control colectivo de su salud.
Pero, siendo tan importante, ¿le hemos dedicado suficiente atención en la salud pública a diseccionar y aprehender esta noción? ¿Qué es un barrio? ¿Cómo se define? ¿Qué especificidad tiene, más allá de ser una parte de la ciudad? ¿Cuál es la noción de barrio? ¿Cuándo hablamos de barrios, nos referimos a los barrios bajos? ¿Es el barrio una variable independiente en el proceso de salud y enfermedad? ¿Es un simple espacio físico o escenario, o es la base de una identidad colectiva, de un imaginario o de una cultura? ¿Vivimos en el barrio o vivimos el barrio?¿Qué es un barrio saludable?
Javier Segura del Pozo es médico salubrista jubilado, dedicado durante décadas a la salud pública, la salud comunitaria y las desigualdades sociales en salud de Madrid y su Comunidad.
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La clínica de la subjetividad. Psicopatología (estructural) y cultura (contemporánea). E Novella. Tirant Humanidades. Valencia, 2025.
Partiendo de la apreciación ampliamente extendida de que la psiquiatría y la psicología clínica se enfrentan a una importante crisis de legitimidad derivada de su insistencia en acometer el estudio de la subjetividad con los métodos y presupuestos de la ciencia natural, este libro examina desde una perspectiva multidisciplinar (histórica, clínica, antropológica y literaria) los orígenes, los fundamentos y la inserción cultural de la aproximación holista, reconstructiva y hermenéutica a la experiencia de la locura y el sufrimiento psíquico propugnada por la psicopatología estructural y, más concretamente, por la psicopatología fenomenológico-antropológica. De este modo, sus sucesivos capítulos abordan la trayectoria histórica, las exigencias epistemológicas y la relevancia actual del proyecto de la psicopatología (estructural) en el contexto de la insatisfacción reinante con el empobrecimiento (o la misma abolición) de la actividad psicopatológica, de la enorme proyección de los saberes y las prácticas psi en las sociedades contemporáneas y del creciente interés historiográfico y cultural por la experiencia de la alteridad, las narrativas autobiográficas y la literatura testimonial.
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